
Orígenes:
antiguas razas
orientales
Creación:
natural, a principios
del siglo X,.
El Puli es el más
reconocido de los perros
pastores húngaros.
HISTORIA
CINOLÓGICA
El Puli es el perro más
apreciado por los
pastores húngaros para
la conducción de los
rebaños, pero su llegada
a Hungría tiene aún
diversas hipótesis.
Mientras algunos
cinófilos afirman que
cuando los magiares se
afincaron en Hungría,
hace unos mil años, los
llevaron con ellos,
otros, sin embargo, lo
relacionan con la
llegada de los turcos, a
finales del siglo IX.
Los datos más fidedignos
los hallamos en los
antiguos documentos que
demuestran la existencia
de especies caninas
conductoras de rebaños;
unas de gran tamaño,
semejantes al Komondor y
al Kuvasz, y otras de
menor tamaño, similares
o incluso equivalentes
al Puli actual. Con
todo, estos documentos
no nos ofrecen datos
suficientes para
descifrar a cuál de las
cinco razas actuales de
perros de pastor húngaro
se hace referencia cada
vez que se distingue
entre perros de pastor
grandes y pequeños.
Hasta 1871 no
encontramos los primeros
datos concretos
referentes al Puli.
Citado como "perro de
aguas húngaro", podemos
aceptar la hipótesis
según la cual el Puli
coincide con el perro
que en un tiempo
desarrolló actividades,
en el agua y fuera de
ella, tanto como perro
de caza como de
pastoreo.
Los ancestros del Puli
debemos buscarlos entre
las diferentes razas
orientales de las cuales
provienen la totalidad
de las razas caninas
europeas. Aún así,
ninguna de las razas
orientales, incluyendo
las faraónicas, como el
Podenco Ibicenco, el
Faraoh Hound y otras
razas como el Mastín del
Tíbet y el Lhassa-Apso,
se pueden considerar
antecesores directos del
Puli. Ante esta
evidencia, debemos
atenernos a las
mutaciones genéticas
debidas a circunstancias
ambientales y a los
cruces que a lo largo
del tiempo han acentuado
las diferencias externas
que hoy existen entre el
Puli y las razas
orientales.
Con toda seguridad la
raza Puli tiene una
antigüedad equivalente a
los mil o mil cien años
de historia. Incluso
osaríamos atribuirle un
siglo más de antigüedad
si situáramos esta raza
en Italia, junto a los
demás perros pastores
húngaros, a los pastores
de Bérgamo y al
Maremmano Abrucés como
las razas más antiguas
de perros pastores
europeas, de las cuales
descienden las razas de
pastores actuales.
CRUCES DEL PULI
Tanto en el caso del
Puli como en el de las
demás razas caninas, el
color y la genealogía de
cada perro son dos
aspectos muy importantes
a tener en cuenta a la
hora de cruzar dos
ejemplares de la misma
raza. No es de extrañar,
pues, que los cruces
entre dos Pulis de
distinto o igual color
estén condicionados por
la normativa del país
donde se realicen.
Hungría, su país de
origen, exige para la
realización de cruces
mixtos una autorización
especial de la Sociedad
Canina Central.
Por su parte, El Reino
Unido y Latinoamérica
son los que plantean menos
conflictos en este
aspecto, ya que los Pulis pueden cruzarse
entre sí sin atender al
color.
En otros países, como el
galo, los cruces están
restringidos de modo que
mientras el Puli blanco
solamente puede cruzarse
con el Puli blanco, el
negro puede hacerlo con
otro de su mismo color e
incluso con ejemplares
de color gris y de color
fakó (color entre el
beige y el apricot).
CARACTERÍSTICAS
Y UTILIDAD
Perro vivo, ágil,
inteligente, sin
exigencias y de tamaño
mediano. Posee un
organismo sólido, seco
pero bien musculado. El
cuerpo y los miembros
pueden inscribirse en un
cuadrado. Las diversas
partes del cuerpo son
difíciles de examinar,
por estar cubierto de un
pelo tupido, largo,
ondulado y con tendencia
a fieltrar.
La cabeza da la
impresión de ser
redonda, los ojos están
escondidos tras largos
pelos dispuestos a modo
de visera. La cola es
larga y está enroscada
sobre los riñones, por
lo que el cuerpo
presenta hacia su final
una línea ascendente.
Resulta difícil a simple
vista distinguir las
líneas de su cuerpo.
Se trata de un excelente
perro pastor cuyo origen
lo tenemos que buscar en
Asia. Cumple su trabajo
como pastor, como perro
de guarda y algunos
ejemplares grandes
pasaron con éxito las
pruebas para perros
policía.
ORÍGENES Y
CARÁCTER DEL PULI
"Existe el Puli y los
otros perros... El Puli
es un Puli y no un
perro". Dos proverbios
húngaros que confirman
la impresión que uno
tienen al ver este
curioso animal. Es
difícil imaginar que
bajo estas cuerdas
trenzadas se esconda un
perro y, no obstante, el
Puli no es una raza
creada recientemente por
un criador en busca de
lo insólito.
No se han encontrado
antiguos manuscritos que
hagan mención directa
del Puli y, por tanto,
los orígenes de este
perro pastor se
mantienen aún hoy
oscuros. Los cinófilos
han postulado varias
hipótesis: algunos
remontan los orígenes a
los perros pastores
persas, aproximadamente
entre el 3500 y el 6000
a. C. Otros suponen que
los ancestros del Puli
serían antiguas razas de
perros pastores de Asia
Central que los hunos
(409 d. C.) o los
cumanos (1240)
introdujeron en Europa.
Pero ciertos
especialistas húngaros
creen que los Pulis
siguieron a los pastores
húngaros después de la
noche de los tiempos y
los acompañaron durante
su larga migración a
través de las estepas de
Asia. Llegaron al valle
de los Cárpatos hacia el
año 890.
Un perro
conductor de rebaños
A pesar de la agitada
historia de Hungría y el
desorden histórico de
900 años, la cría al
aire libre se ha
mantenido casi intacta
hasta la mitad del siglo
xix. Las condiciones
climáticas de la Puszta
(gran llanura húngara)
de Europa Central (en
verano +30 C a +40 C y
en invierno a -20 C a
-30C) han contribuido a
la creación y a la
selección de la raza.
Los pastores húngaros
nómadas necesitan
siempre tener buenos
compañeros de trabajo,
pero nunca prestan
atención a la apariencia
física de sus perros, a
sus colores o a la
textura de su pelaje.
Desde su punto de vista,
poseer un perro de buena
voluntad, inteligente y
siempre dispuesto a
trabajar es lo más
importante. Aunque sus
cualidades han
permanecido intactas, la
apariencia del Puli se
ha modificado en el
curso de su historia y
su talla ha disminuido.
Al principio, su papel
de boyero le permitió
acarar a los caballos, a
los bueyes grises de
largas cornamentas y a
los búfalos negros,
fuertes e imponentes. Su
talla era, pues, más
elevada (de 50 a 60 cm).
A principios del siglo
xviii, cuando los
primeros rebaños de
ovejas merinas llegaron
a Hungría, el Puli fue
escogido como conductor
del rebaño. Fue a partir
de esta época cuando su
talla disminuye hasta
llegar a su estado
actual.
Al mismo tiempo que las
ovejas merinas, fueron
introducidas otras razas
de perros pastores como
Berger de Brie, el Gran
Spitz y otros perros de
aspecto de terrier. Del
cruce entre estos y el
Puli se establecerá el
origen del Pumi. Hasta
1914, las dos razas
Puli-Pumi no estaban
separadas.
Ha conservado la
nostalgia de los rebaños
A partir de la mitad del
siglo xix, los rebaños
trashumantes fueron cada
vez más escasos; el
desarrollo de la
agricultura en
detrimento de la crianza
tradicional y el auge de
la ganadería industrial
dejaron muy pocas plazas
a los perros de pastor.
Algunos ejemplares
permanecieron dentro de
los parques nacionales
húngaros, donde el
hombre practica la
crianza como antaño. Por
el contrario, en
Austria, Suiza, Suecia,
Estados Unidos o Canadá,
todavía hay algunos
Pulis que trabajan con
sus rebaños, gracias a
los criadores
aficionados.
Cuando la actividad de
los pastores comenzó a
declinar, encontramos
estos perros de pastor
dentro de los pueblos y
granjas húngaras como
perros de guarda. De
allí llegaron a las
ciudades a principios
del siglo XX. El Puli se
adaptó con facilidad a
las funciones de perro
de guarda y de compañía.
Gran voluntad
El Puli adora a sus amos
y a su familia. Si se
ausentan sólo diez
minutos, para el Puli
representará todo el
día. Esta adoración
puede suponer un
problema durante las
vacaciones si se
pretende guardarlo en
una perrera. Es
preferible, si es
posible, llevarlo
consigo. Conocemos Pulis
que viajan regularmente
en tren o en coche,
acompañando a sus amos a
los hoteles, a los
restaurantes, etc. sin
ocasionar ningún
problema.
Con los extraños es un
perro desconfiado y, por
momentos, francamente
hostil. Observe bien la
reacción de su perro:
puede informarle sobre
el carácter de su
invitado. No le gusta
mostrar sus debilidades
delante de los extraños.
En cuanto su invitado se
haya marchado, volverá a
estar tranquilo: "ahora
estamos en familia".
Defiende su territorio,
su casa, sus amos.
Dotado de un elevado
sentido de la propiedad,
os advertirá de la
mínima situación
insólita o desconocida.
Algunos le reprochan el
ser un poco ruidoso. No
debemos olvidar que se
trata de un antiguo
perro de pastor y que
fue por su voz que se
aseguró el orden en su
rebaño, que advertía a
sus amos o que mantenía
apartados a los extraños
de cualquier tentativa
de aproximación. En su
papel de guardián de la
casa, si se le adiestra
bien, puede atacar sin
titubear, con un gran
coraje, superando a los
perros de talla más
grande.
Por su carácter y su
comportamiento, el Puli
se adapta bien a la vida
ciudadana si puede
pasear regularmente o
disponer de un jardín
donde pueda correr a sus
anchas. Es muy
deportivo, le encanta
mucho jugar con los
niños.
Con los otros perros es
demasiado reservado. En
su casa, dentro de su
dominio, acepta
fácilmente la presencia
de otros perros y
animales si el recién
llegado respeta la
jerarquía establecida y
los hábitos de la casa.
El respeto a su persona,
su orgullo y
sensibilidad son los
únicos defectos del
Puli. Si considera que
ha sido ofendido sin
razón, se enojará
durante horas.
El manto del
Puli
Es tan extraño que se
diría que requiere de
muchos cuidados. El pelo
de los cachorros se
reemplaza
progresivamente entre
los ocho y once meses
por el manto definitivo.
A partir de este
período, el subpelo
empieza a jugar
realmente su papel
dentro del pelaje y el
forro toma
progresivamente un
aspecto acordalado.
Como quiera que es de
pelo muy afieltrado, su
objetivo es realizar un
ropaje formado de
trenzas y de cordeles
más o menos largos. La
raíz de las trenzas
existe desde muy joven y
si se somete a una
atención regular para
que las trenzas no se
mezclen, por exceso de
fieltro, podemos obtener
un pelaje idóneo.
Uno o dos baños por año
les son suficientes
(complementados con
lavados parciales), pero
es necesario enjuagarlo
abundantemente. Los
baños demasiado
frecuentes pueden
modificar o destruir la
textura de su pelaje.
Un pelaje peinado no es
más deseable que una
falta total de cuidados.
En nuestros días son
frecuentes los Pulis
negros, los negros
rojizos y las diversas
variedades de gris y
blanco.
El Puli es un perro
rústico; comparándolo
con otras razas su
mantenimiento no
requiere de mucho
tiempo.
Sus cualidades físicas y
deportivas, su carácter
lleno de buena voluntad
y sus aptitudes innatas
las utiliza para
adaptarse a un sólo fin:
satisfacer a su amo. Lo
tiene todo para llegar a
ser una raza de renombre
internacional.